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jueves, 29 de marzo de 2012

Las Flores Negras de Flórez

La primera vez que escuché la canción me dejó pasmado. No hace de eso tanto tiempo, todo lo más un año. La canción es de una belleza rara, desusada y un tanto turbadora. La grabé en un cd y, desde entonces, la suelo escuchar en el coche cuando hago carretera. Me produce un gran placer hacerlo, me traslada a otros mundos, sin duda anteriores y más corteses.
 Enseguida sospeché que detrás de su letra debía de esconderse un poeta, un ser que imaginaba refinado e impecablemente decadente. Entré en internet, brujuleé un poco y así fue como llegué a Julio Flórez, colombiano y, en efecto, poeta. Y de los buenos, de casta modernista. De la misma casta modernista que allá, en la América hispana, dio ejemplares tan magníficos como Rubén Darío, José Asunción Silva o José Martí. Julio Flórez brilla entre ellos; ahora que lo he leído, lo sé.
En su obra poética flores y plantas perseveran en su presencia, que llega hasta la superficie de los títulos: "Cardos y lirios", "Manojo de zarzas", "Cesta de lotos" o "Fronda lírica", así se llaman algunos de sus libros más reconocidos. Precisamente el último lo publicó en Madrid en 1908, cuando trabajaba para la Legación de su país en España. La canción que tanto me gusta también recurre a la alegoría de las flores para hablar de amor, en este caso de un amor escabullido. Negras las llama, "Mis flores negras". Un poema, por cierto, que jamás vio publicado en vida pero que, en cambio, gozó del favor de músicos y cantantes desde muy temprano. El gran Carlos Gardel la incorporó a su repertorio y ya antes la había grabado el Dúo Ecuador, compuesto por Nicasio Safardi y Enrique Ibáñez. Libertad Lamarque también la cantó pero de todas las versiones que conozco la más inspirada y perfecta, con diferencia, es la de "Los Tres Reyes", el trío mejicano que pueden escuchar en esta página y que tanta gloria dio al folklore de su patria por más de tres décadas. ¡Qué delicia comprobar cómo se ajustan esas voces dulcísimas a unos versos sencillamente turbadores!
Escuchen la canción (por cierto, con ritmo de pasillo compuesto asímismo por el poeta) leyendo el poema (en origen con varias estrofas más) y verán que no miento.

Mis Flores Negras

Oye, bajo las ruinas de mis pasiones,
en el fondo de esta alma que ya no alegras,
entre polvo de ensueños y de ilusiones
crecen entumecidas mis flores negras.

Ellas son los recuerdos de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos, auroras que no eran mías.

Ellas son tus desdenes y tus reproches
ocultos en esta alma que ya no alegras,
son por eso tan negras como las noches
en los gélidos polos, mis flores negras.

Guarda pues este triste, débil manojo
que te ofrezco de aquellas flores sombrías,
guárdalo, nada temas: es un despojo
del jardín de mis hondas melancolías.

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