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viernes, 14 de octubre de 2011

Tinariwen, el blues del desierto

 
En el norte de Malí, en el desierto de Tamanrraset, tierra inhóspita llena de gente hospitalaria, viven los miembros de Tinariwen. Tinariwen es el grupo musical tuareg más conocido fuera de su ámbito cultural. Nació hace más de 25 años y ya son dos generaciones las que conviven a la sombra de su nombre. Cantan en tamasheq, la lengua de los bereberes y escuchando sus canciones se cuela la arena del desierto por los orificios de nariz y oídos, se te pega a la piel y te abrasa la garganta.
"La arena es lo que da sabor a todo en Tamanrasset" dice Eyadon Ag Leche, el bajista del grupo.
Esta canción, Isweig Attay,  se nota que nace de dentro y cuando se canta te pone en contacto con todo aquello que en ese momento tienes cerca. Ese es su poder, el poder de lo que está hecho para ser cantado alrededor del fuego. 
Cuando escuchas a Tinariwen no escuchas a un grupo de Argelia o Malí, sino el latido del corazón de los tuareg del desierto.

viernes, 7 de octubre de 2011

El menguado talento de Mr. Allen

Da pena ver cómo el talento de Woody Allen va menguando al ritmo de su energía vital en un rosario de películas que como Match Point, El sueño de Casandra, Vicky Cristina Barcelona, Si la cosa funciona o Medianoche en París dejan cada vez más al descubierto las limitaciones de este dicharachero moralista judío en una suerte de bucle fatalmente retroactivo donde, sin remedio, el anterior film mejora al siguiente.

El espectáculo es tan penoso que le propongo desde este humilde blog -sin cobro de derechos de autoría- un nuevo título a su ya larguísima nómina que venga a poner freno a tan patética deriva:
"Diván el terrible" en cuya trama aparecerían, junto a sus legendarias y estridentes obsesiones y traumas íntimos de variado pelaje, algunas referencias en clave a la biografía del celebrado Iván IV de Rusia que, por cierto, ya tratara Eisenstein, otro cineasta también judío y poco amigo del sol californiano.
Como material de trabajo no está mal, ¿no? y el título promete mucho. En tus manos lo dejo, Woody...

martes, 4 de octubre de 2011

Hablar consigo mismo

"Podríamos decir que hablar consigo mismo es el punto de partida de la literatura, y que el recurso a la lengua para comunicarse es secundario. El escritor no se hace cábalas sobre la utilidad de lo que escribe... pero escribe a toda costa porque esa escritura le proporciona deleite, compensación, cierto consuelo".  Así se expresa Gao Xinjian en La razón de ser de la literatura, su discurso de aceptación del premio Nobel.
Para comunicarse están los periodistas, los profesores, los sacerdotes, algunos políticos y otros vendedores de productos dispares. Cuando un escritor comienza a escribir lo hace porque no ha encontrado otra manera mejor de hablar consigo mismo y quizá también porque, en el fondo, no conoce bien nada fuera de él mismo.

sábado, 1 de octubre de 2011

La Concisión (un juego)

La concisión es una gracia, decía Chejov.
¿Y la circuncisión? Una judía desgracia,
le dijo Mary MacCarthy a Philip Roth,
verbigracia.