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martes, 29 de noviembre de 2011

El Peligro de la Seducción

Resulta cada vez más indudable que al presidente en funciones de primer apellido Rodríguez alguno de sus tan superabundantes como avezados consejeros le pasó en su día una ficha con lo más granado de las agudezas intelectuales del posmoderno (como él) Baudrillard. Y a él se le quedó grabado el eslogan: "lo que cuenta es la seducción". Desde entonces no escatimó en esfuerzos, propios y ajenos, para practicarlo con perseverancia. Hasta que nos dejó con lo puesto. Pero mientras duró el espejismo millones de españoles creyeron (vamos a no adjetivar con qué fe) que el presente nunca acabaría. Para muchos de ellos hoy ya es demasiado tarde. Y de nada les vale que el presidente de primer apellido Rodríguez siga cada vez menos "en funciones".

El estilo encantador de la seducción frente al mundo mondo y lirondo de la realidad. Esa era entonces la elección. Acabamos de aterrizar en la realidad, pero la nave que nos trajo todavía no ha abierto las puertas a su panorama. Y seguro que de éste no dijo ni una palabra Baudrillard. Y esta es, ahora, la lección.

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