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domingo, 25 de enero de 2015

Juan José Aquerreta

Hay en los cuadros de Aquerreta algo que se ve y algo que no se ve. O que es para no verse. Parecen estar pintados con una luz distinta a la del mundo, con una luz, por así decir, desnaturalizada que alcanza hasta la médula de la cosa y no hace sombra.
Puente de Cuatro Vientos, 2010
Es como si entre el ojo y el pincel mediara una brisa que ha barrido todo lo que vive y se transforma y no se calla. Es como si quisiera hacer visible lo poco que de cierto hay en la inconstante realidad de la materia y que el ojo solo ve cuando se cierra.
Hay en los paisajes y bodegones de Aquerreta una discreta y lenta retirada de este mundo. Parecen, así, estar pintados por un muerto que ha resucitado y ve las cosas con la serena indiferencia de los dioses.
Naturaleza muerta con luz fluorescente, 2013

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