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lunes, 22 de julio de 2013

Raro Momento

cueva de los nadadores, Libia



Ella sabe que va a morir sola y a oscuras en el desierto y no en un jardín junto al mar como era su deseo. Y mientras muere escribe:
            “Amor mío, te sigo esperando. ¿Cuánto dura un día en la oscuridad? ¿Una semana, meses? El fuego se ha apagado, empiezo a sentir un frío intenso. Debería arrastrarme al exterior pero entonces me abrasaría el sol. Temo malgastar la luz mirando las pinturas, escribiendo estas palabras…
Morimos, morimos ricos en amantes y tribus y sabores que degustamos, en cuerpos en los que nos sumergimos como si nadáramos en un río. Miedos en los que nos escondimos, como en esta triste gruta. Llevo todas esas marcas en mi cuerpo. Nosotros somos los países auténticos, no las fronteras trazadas en los mapas con los nombres de hombres poderosos. Sé que vendrás y me llevarás al Palacio de los Vientos… Sólo eso he deseado, recorrer un lugar como ese contigo, con nuestros amigos, una tierra sin mapas.
La lámpara se apaga y estoy escribiendo a oscuras…”

Y mientras leo y vuelvo a leer, voy muriendo.

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