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martes, 16 de julio de 2013

Hollywood, Hockney y las Piscinas



Hollywood es vulgar. Cualquier persona que haya leído al menos tres libros lo sabe, como sabe que no existe el humor fino en España. Cada vez estoy más convencido de que la verdadera razón del interés de Hockney por las piscinas de Los Angeles radica en su capacidad de metaforizar irónicamente las superficies refulgentes.
A nadie en su sano juicio se le ocurriría pasar sus vacaciones en Hollywood, excepto quizá a un coleccionista de piscinas en horas bajas, tipo Burt Lancaster en “El nadador”, de cuyo juicio, dicho sea de paso, tampoco podría afirmarse que anduviera muy sano.
D. Hockney, A Bigger Splash, 1967.

Hollywood, supongo, solo podría resultarme momentáneamente soportable en el supuesto de una tumultuosa fiesta de trajes, joyas y sonrisas delirantemente caras en cuerpos insultantemente jóvenes en el desparramado jardín de una casa, por supuesto, con piscina. Hockney, que se trasladó a Los Angeles a mediados de los sesenta, a buen seguro pudo asistir a muchas de esas fiestas y bañarse en todas las piscinas. Pero, atrevido e inconformista como solo se podía ser en esa década, dio otro paso al frente y decidió pintarlas.
Pintar piscinas como tema tiene sus riesgos. Y si lo haces con ínfulas de artista los riesgos pueden ser letales. Más, si en la piscina solo hay agua. Pueden acabar con tu carrera. No imagino a muchos artistas con la necesaria seguridad en sí mismos como para asumirlos sin complejos. En el caso de Hockney, desde luego, no fue así. Más bien, al contrario: pintar piscinas supuso el inicio de su definitivo lanzamiento internacional. Y de este modo, su osadía, teñida de esa leve sorna que se gastan los británicos con las debilidades norteamericanas, tuvo su recompensa y, al poco, se hizo millonario.

Aunque solo fuera por eso –que, sin duda, no lo es- su eminente papel en el arte contemporáneo estaría más que justificado. 

3 comentarios:

  1. El Gran Gatsby acaba tan mal como Scott Fitzgerald, pero seguro que Hockney se guardará muy bien de morir ahogado en ninguna piscina. Las conoce demasiado bien.

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