Dice Bosé (últimamente más conocido como Papito) que Rajoy es una "nulidad" y que eso a él le preocupa muchííísimo. Y en la misma entrevista concedida al diario amigo (de su carrera), ahora que anda en una gira donde el público escasea casi tanto como su pelo -el de Papito-, dice también que no se equivocó cuando apoyó públicamente a Zapatero porque su primera legislatura "funcionó muy bien". Y el afamado politólogo de Somosaguas se queda tan pancho y sonríe al fotógrafo.
Si bien es cierto que oír hablar a Papito de política nacional tiene el mismo interés que una tesis de Cecilia Giménez sobre restauración de pintura al fresco, no deja de resultar extraordinario que alguien que decidió arquear el dedo índice sobre su ojo para apoyar en campaña electoral a un presidente como Zapatero venga ahora a tildar a Rajoy de "nulidad", precisamente ahora cuando las consecuencias económicas, políticas y sociales de la gestión de aquel presidente-aventurero que "funcionó tan bien" lastran y obstruyen la labor de éste.
En fin, ayer fueron los oportunistas elogios al 15-M, hoy le toca al vapuleado Rajoy y mañana puede que se acuerde de los derechos de las tribus antropófogas a comerse a sus seres queridos. Cualquier cosa progre con tal de relanzar su gira. Dejemos al sociólogo del pop, insigne autor de Don Diablo, que siga haciendo que canta por los escenarios del candoroso mundo porque, si nos ponemos así, para nulidad, nulidad, la suya. ¿O es que ha visto alguien caso más insólito y pertinaz de cantante sin voz ni oído musical? ¿Conoce alguien algún otro caso similar de cantante al que otros cantantes le canten sus canciones en sus discos para que su voz se oiga lo menos posible?
En la carrera musical, incomprensiblemente larga, del Papito Bosé lo único que de verdad no ha sido una completa nulidad es el trabajo hecho por sus ingenieros de sonido. Y eso, en mi lengua, se llama "dar gato por liebre", de ahí, quizá, sus desafinados maullidos, (y al video me remito).




