Follow by Email

sábado, 12 de marzo de 2016

Y ZABELL SE FUE A TAHITI

He aquí un artista riguroso, con un proyecto que cuanto más se desvela más coherente nos parece y con esa desacostumbrada virtud de hallar siempre algo interesante que contar y al contarlo, hacerlo aún más interesante.
Simon Zabell vuelve a la galería sevillana Alarcón Criado y esta vez lo hace de la mano de Robert L Stevenson, descarga desencadenante de su última serie de trabajos que ha querido titular, remedando a otro escritor británico como es Graham Greene, “Our men in Tahiti”.



No quisiera detenerme ahora en los pormenores de la minuciosidad y rigor con los que Zabell planifica y organiza el trabajo de campo, por decirlo así, de sus obras seriadas. Ya lo dije en otra ocasión al hablar de su “Of Canyons and Stars”: como es habitual en él “con lo que nos topamos es (…) con un trabajo seriado de reposada elaboración intelectual que surge a partir de una experiencia que se origina fuera del campo de la pintura aunque dentro del más amplio espacio de la cultura”.  Simon Zabell es un artista culto –dato a no minusvalorar- y que haya escogido en esta ocasión “Bajamar”, el último y menos benigno de los relatos exóticos de Stevenson, poco frecuentado, por lo demás, por sus lectores, es detalle que no debiera pasar desapercibido.




Pero, ya digo, prefiero incidir, en cambio, en otras cuestiones. Por ejemplo, en la refinada elegancia de la sucinta gama de colores empleados (que tiende a virar de los azules violetas a los grises más perlados); o en el virtuosismo de una pincelada gruesa, enroscada y absolutamente apropiada para el tema. Es evidente, por si a alguien se le había olvidado, que Simon Zabell es pintor, aunque no solo.
Por último, quisiera destacar el carácter engañosamente figurativo de esta exposición, probablemente la serie de lienzos más “realista” del pintor (quizá como deferencia al propio Stevenson) pero solo si entendemos que está concebida, planteada y ejecutada toda ella a partir de unos fundamentos nítidamente conceptuales.

No creo que tenga que añadir que a mí no solo me ha gustado sin ambages sino que me ha convencido en lo profundo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario