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lunes, 1 de octubre de 2012

Edad Media versus Renacimiento

Dice Fulcanelli (seudónimo que sigue escondiendo la figura o conjunto de figuras mejor guardadas del siglo XX) que a partir del siglo XVI "arquitectos, pintores y escultores, eligiendo su propia gloria en vez de la del arte, acudieron a los modelos de la Antigüedad ya desfigurados en Italia. Los constructores de la Edad Media habían heredado la fe y la modestia. Artífices anónimos de verdaderas obras maestras, edificaron para la Verdad, para la afirmación de su ideal (...) Sin embargo, los del Renacimiento, obsesionados sobre todo por dejar huella de su personalidad, celosos de su valor, edificaron para perpetuar sus nombres. La Edad Media debió su esplendor a la originalidad de sus creaciones; el Renacimiento debió su fama a la fidelidad servil de sus copias. Allí, una idea, acá, una moda. De un lado, el genio; del otro, el talento.
En la obra gótica, la hechura permanece sometida a la Idea; en la obra renacentista, la domina y la anula. La primera habla al corazón, al cerebro, al alma: es el triunfo del espíritu. La otra se dirige a los sentidos: es la glorificación de la materia. Del siglo XII al XV, no se deja de observar una evidente pobreza de medios, pero brilla una espléndida riqueza de expresión; a partir del XVI, prima la belleza plástica sobre la creatividad (...) El antagonismo de estos dos períodos, nacidos de conceptos opuestos, explica el desprecio del Renacimiento y su profunda repugnancia por todo lo gótico".

Quizá el choque de sensibilidades quede expuesto de forma harto maniquea (aunque bella en lo literario), pero, sin duda, nos enfrenta a cuestiones muy profundas y trascendentes en lo cultural y en lo ideológico que todavía hoy siguen sin encontrar su justo acomodo en la manera de interpretar la historia de la Estética en el arte moderno occidental.

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