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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Einstein y el sentido común

Albert Einstein no solo fue un físico genial. El efecto de sus ideas y convicciones morales fuera del campo de la física teórica y de la filosofía de la física se ha dejado sentir en otros ámbitos como la política o la educación. Fue un hombre que ante todo creyó en la libertad individual y en el derecho de las naciones a su progreso social y cultural. Un hombre que simpatizó con algunos principios socialistas y que siempre aborreció el nacionalismo, la xenofobia y el recurso a la violencia. Su talento brilló en muchas esferas y, por ejemplo, el estado de Israel y la Universidad Hebrea le deben gratitud eterna.

Pero por encima de todo fue un hombre libre que no se amilanó ante el peso de las ideas recibidas (sean éstas las de Newton o las de cualquiera otra tradición "honorable") y quizá fuera esta disposición suya de ánimo la que le llevara a sus mayores descubrimientos y a afirmar convencido que "el sentido común es el depósito del prejuicio depositado en el espíritu de los que están a punto de cumplir los dieciocho años".

4 comentarios:

  1. ¿Quién se atreve a contradecir al mismísimo Genio de la lámpara? Pero tengo mis dudas... ¿Debo entender que el sentido común que nos acompaña en nuestro camino es "sólo" un acúmulo de prejucios adquiridos en edades tempranas? ¿Y qué es, entonces, más tarde? Como tenga razón el Genio, puede que lleve décadas sumergido en un error continuo jajá De todas formas, no ha estado nada mal =D

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    Respuestas
    1. Mi querido amigo:
      nada más lejos de mi intención querer ser el exegeta del Genio de la lámpara pero me temo que los prejuicios se adquieren ¡ay! bastante temprano y luego, con los años, se van transformando en inercia, costumbre y hasta pereza de pensar. No estaría mal revisar a fondo nuestro "sentido común".

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  2. Interesantes reflexiones, que contrastan con el estado de sequía de mente actual, en el que sólo importa la prima de riesgo. Me pondré a pensar el respecto.

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  3. Una alegría saber de ti, Eugenio. Seguro que al pensar te olvidas de la prima y de toda su familia (de mucho riesgo).

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