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sábado, 20 de febrero de 2016

"Fuera de Quicio" de Karen Joy Fowler

Se puede llegar al centro del corazón sin tener que prescindir de un solo átomo de inteligencia. Karen Joy Fowler lo ha vuelto a demostrar con “Fuera de quicio”, su última novela que acabo de terminar de leer.



¿Qué significa ser o no ser humano? La necesidad de responder a una pregunta de ese calado podría haber sido perfectamente el desafio inicial que desencadenara la escritura de un libro tan apasionante como éste.
Rosemary es la hija menor de uno de esos pocos psicólogos universitarios que estuvieron dispuestos a experimentar en su propia familia con el comportamiento y la convivencia entre primates y humanos. Para ello los padres de Rosemary adoptaron a Fern, una chimpancé de apenas tres meses a la que criaron y educaron como si fuera su hermana. Así Fern y Rosemary crecerán juntas hasta los cinco años de edad como si fuesen mellizas, siempre acompañadas por el ojo atento y la mano protectora de su hermano mayor, Lowell.
De lo que ocurre a partir del quinto año y de las oscuras razones de esa traumática separación es de lo que principalmente trata la novela. Y para ello se servirá de géneros tan dispares como el thriller psicológico, el ensayo científico o el siempre amargo tránsito hacia el desencanto, propio de las novelas de iniciación.
Rosemary, muchos años después de aquellas controvertidas experiencias familiares, decide confesarse ante el lector ya como una joven maestra de primaria. Y el contenido de sus confesiones nos hace reir y llorar a partes iguales. Y la autora lo consigue sin hacer trampas. En un lenguaje fresco y directo, sin recurrir jamás al chiste fácil o previsible y evitando en los momentos más delicados cualquier atisbo de sentimentalismo lacrimógeno, Karen J. Fowler logra emocionarnos como ya no recordábamos que nadie nos emocionara. Y, de paso, nos enseña que en la expresión “ser humano”, la palabra “ser” es mucho más importante que la palabra “humano”.

Créeme, si puedes léelo. Seguro que me lo agradeces. 

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