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jueves, 13 de junio de 2013

Leer o Declamar

Como cualquier persona cultivada sabe, leer en voz alta y declamar no es lo mismo. Mientras que el ejercicio de lectura en voz alta concierta con una expresión moderada, la declamación parece pedir la impostura de voz y una acústica elevada.
Amigo de la gesticulación el declamador olvida los matices en aras del efecto. A la poesía de Bécquer, por ejemplo, le basta con ser leída en voz alta (no demasiado, incluso). En cambio, la de Espronceda, poeta de considerables recursos, prospera convenientemente en la declamación. 
Ocurre lo mismo en cualquiera de las otras artes. Así, en pintura, por no salir del XIX, Manet nos habla en voz alta mientras que Cabanel declama.
Olimpia, Manet.
Venus, Cabanel.

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